Las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación son un
conjunto de tecnologías que permiten transmitir, encontrar,
almacenar, convertir y administrar información. La tecnología es de
gran importancia en nuestra vida, la utilizamos en el trabajo, en la
escuela, en casa; además, gracias a algunos dispositivos, podemos
usarla mientras nos trasladamos de un lugar a otro.
Estamos conectados una gran parte del
día y, en ocasiones, la tecnología acapara tanto tiempo en la vida
de las personas que esto puede tener consecuencias desagradables a
nivel social.
El uso de las nuevas Tecnologías de
Información y Comunicación (TICs) definida por otros autores como
aquellos instrumentos que facilitan los procesos de información y
comunicación como la televisión, teléfono celular, teléfono fijo,
computadoras e Internet; influyen en las relaciones familiares. En
términos de conexión y convivencia (viendo el mismo programa de
televisión o relación padre hijos que se puede dar con la
supervisión de actividades y tiempos dedicados al uso de la
televisión, computadora de escritorio e Internet o comunicación vía
teléfono celular para recibir ayuda o cuando los hijos se encuentran
solos.
Paulatinamente los padres pierden el
control sobre sus hijos adolescentes y sobre el uso que le dan a las
TICs, es evidente la preocupación que muestran por supervisar el
contenido y la información a la que sus hijos tienen acceso hoy en
día gracias a las TICs. Es por esto que resulta importante que se
cuenten con datos de lo que los padres perciben acerca de los efectos
de las TICs en la su relación padre-hijo, además de que se creen
instrumentos validos para medir dicha relación.
Las últimas innovaciones tecnológicas
crearon un fenómeno en el que el ser humano sólo parece poder
existir si está conectado. Como afirma Jeremy Rifkin, creador de la
teoría dela Tercera Revolución Industrial, sucede que: Teléfonos
móviles, buzones de voz, faxes y correos electrónicos nos mantienen
en comunicación instantánea con gente de todo el mundo. Nuestras
redes —tanto sociales como económicas— nos implican en
relaciones aún más variadas (…). Cualquier momento libre se
convierte en una oportunidad para establecer otra conexión. Vivimos
en un mundo en el que atraer y mantener la atención resulta
primordial, en el que no hay relación sin importancia. Una nueva
máxima sustituye al “pienso, luego existo” cartesiano: “Estoy
conectado,luego existo”. (Rifkin, 2000, p. 128).
Nuestra recomendación personal es que
debe existir un equilibrio entre estas nuevas tecnologías y las
relaciones humanas puesto que el día en que a el mundo le ocurra
algo que elimine o que minimice la efectividad de comunicación a
través de aparatos, la gente no va a saber como relacionarse con
ninguna persona, así mismo nunca puede saber como se siente una
persona a través de las tecnologías porque la verdadera cara que
importa es la que se ve día tras día y no a través de caritas en
un chat que pueden reflejar cualquier estado menos el que en verdad
se siente.