lunes, 9 de febrero de 2015

Reflexión: Cibercultura: de los jeroglíficos al libro electrónico


Cibercultura

   
     En el año 3000 a.c los egipcios escribían en papiros, con tinta y pluma los monjes producían manuscritos en la edad media y en el ciclo XV la invención de la imprenta trajo consigo una enorme revolución cultural. Ahora, en pleno siglo XXI la sociedad se encuentra frente a un tsunami de cambios impulsados por el internet.



    


    Las tecnologías de comunicación e información funcionan como agentes determinantes en la cultura de la sociedad. En especial ahora que la información se puede transmitir de manera masiva y multimedia. Las redes sociales han servido de plataforma de comunicación global e instantánea, hoy día cualquier usuario puede compartir en la red, su estado de ánimo, una selfie con los amigos, una foto de la cena o un video de una celebración. El internet y las redes sociales están trascendiendo las fronteras geográficas y culturales.
    
    Así como los usuarios usan las redes sociales para compartir sus gustos, sentimientos o cultura, también las usan como plataformas informativas. Una foto del tráfico, un tweet indicando un accidente en la vía, o alguna de solicitud donaciones a organizaciones benéficas pueden ser ejemplo de ello. Pero surge un problema, ¿quién certifica la información que se publica en la red? En palabras de la politóloga guatemalteca Gloria Álvarez  ’’si el internet fuera un país, sería el país más libre del mundo’’ esta frase es irrefutable y a mi criterio la libertad de los usuarios de la red no debería ser limitada siempre que no atente contra las sociedades. De manera que dentro de un contexto de libertades y de la necesidad de fuentes confiables de información inmediata, los medios de comunicación clásicos (prensa y televisión) han entrado en la red y valiéndose de la veracidad que han ganado en la sociedad, han creado portales digitales para la publicación de noticias.


    
    Otro punto de trascendencia para la cultura mundial, ha sido la creación del libro electrónico, ahora literalmente podríamos cargar una biblioteca entera en nuestro bolsillo. En la sociedad ha nacido el debate de si el clásico libro de papel y tinta debería desaparecer o no, algunos defienden el aroma de un libro, otros el sonido al pasar las páginas, pero lo que sin duda es incuestionable es que el libro clásico no puede ser eliminado al menos hasta que se haya garantizado el acceso a un libro electrónico a cada ciudadano que forme parte de la sociedad. De otra manera, sería como desaparecer de la historia la invención de la imprenta o del papiro.

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